TÍTULO: CONFUSIÓN DE SENTIMIENTOS
AUTOR: STEFAN ZWEIG
GÉNERO: NARRATIVA Y NOVELA
PÁGINAS:
112
Mi opinión
Un profesor
contempla el primer ejemplar de su biografía otorgado por sus estudiantes y
colegas de la facultad, donde se incluyen tanto artículos como discursos, con
motivo de su sexagésimo cumpleaños y de sus treinta años de actividad
académica.
“Este libro no dice una sola palabra del secreto de mi iniciación a la vida intelectual: por eso no pude menos que sonreír. Es cierto todo lo que contiene, sólo falta lo esencial. Me describe, pero no me expone. Habla simplemente de mí, pero no revela quién soy.”
Pero por más que esa biografía contenía todo lo logrado, faltaba algo más, faltaba lo más importante.
Al ver el libro, empezó a recordar pasajes y personas
que pasaron por su vida y momentos ya casi olvidados. Como cuando él era joven
y detestaba los libros, por lo que solo a insistencia de su estricto padre,
decidió seguir una carrera universitaria.
Roland recordó sus aventuras siendo joven en Berlín, en las que él y sus amigos, no dudaban en cortejar a cuanta joven se les cruzaba en el camino. Y fue después de una visita de su padre, que decidió cambiar y dejar las distracciones, mudándose a una ciudad ubicada en el centro de Alemania. Fue ahí donde escucharía por primera vez el discurso enérgico de un profesor que llamaría mucho su atención.
Con curiosidad, lo buscó nuevamente, con el solo afán de
volverlo a escuchar.
“Mientras hablaba, reapareció el rostro de la víspera, las arrugas desaparecieron tras el voluble juego de los nervios, su cuello y su figura se enderezaron en un gesto resuelto y dominador y, abandonando su postura agachada de escucha, se lanzó en el discurso como en un torrente.”
El solo escuchar al profesor, hacía que quisiera saber más,
por lo que se dedicó a leer mucho y aprender, muchas veces sin dormir, todo con
tal de no defraudar al profesor y así, obtener su aprobación. Para Roland, los
demás estudiantes eran sus enemigos, ya que solo él quería llamar su atención. A veces se preguntaba, si el profesor se daba cuenta del interés
que había despertado en él.
“Su voz se volvía cada vez más cálida, y la habitación cada vez más oscura. Me contó muchas cosas de su propia juventud, por ejemplo, que también él había empezado locamente y sólo más tarde descubrió su auténtica vocación. Que fuera valiente, dijo, y que me ayudaría en todo lo que estuviera en su mano. Que acudiera a él sin el menor reparo para cualquier pregunta o deseo que le quisiera formular. Nadie en toda mi vida me había hablado con tanto interés y tanta comprensión. Temblaba de gratitud y me alegré de que la oscuridad ocultara mis ojos humedecidos”.
El profesor estaba casado y algo que le parecía extraño,
era que nunca los vio tomados de la mano, es más, parecía un hombre solitario,
cuya única distracción era sus alumnos. La curiosidad por saber más de él, era
algo que no podía controlar.
“Pues cuanto más me adentraba en su vida, más sensiblemente me oprimía la sombra que ya había invadido el querido rostro de mi maestro, aquella melancolía noble, porque era noblemente dominada, que nunca se rebajaba a un hosco mal humor o a una cólera incontrolada; si al principio me había atraído, a mí, un desconocido, con la volcánica luz de su palabra, ahora, cuando ya me había familiarizado con él, más me conmovía su taciturnidad, la nube de tristeza que cruzaba su frente.”
Y aunque muchas veces, el profesor se dirigía a él con una
palabra fría e indiferente, cosa que lo hacía sufrir, más lo atraía. Era como si cuanto más se
acercaba a él, con más dureza lo rechazaba. Pasaron los días, en medio de estos
sentimientos contradictorios, en los que muchas veces no sentía la aprobación
del profesor.
Pero había algo más, algo escondido, un secreto que guardaba
muy dentro de él…
“Pero, cuanto más estrecha se hacía esta nueva relación, más me aislaba del mundo exterior; junto con el calor de aquella esfera íntima compartía a la vez el aislamiento gélido de su existencia recluida.”
Un alumno… Un profesor
Para los que me siguen, no es ninguna sorpresa encontrar una
reseña de la obra de Stefan Zweig. Y es que, desde que lo descubrí, gracias al
blog de la fabula de Rosa, quedé fascinada con su estilo y habilidad para plasmar en
palabras, situaciones diversas y cotidianas, tanto así que, me propuse leer
todas las obras de este gran escritor, cosa que estoy haciendo poco a poco.
Contada en primera persona, podemos conocer de primera mano, la frustración del protagonista. Es así que, utilizando un tono melancólico, el lector logra meterse de lleno en la
historia de un estudiante y su profesor.
El autor nos sumerge sutilmente en la trama, en la que seremos testigos del despertar de un joven aturdido y confundido por estos sentimientos hacia un hombre mayor.
Al estar ambientada en Berlín al comienzo de la novela y
luego en un pueblo de provincia, nos permite observar las diferencias entre
vivir en una gran ciudad y un pueblo, donde muchas veces, hay más prohibiciones
y prejuicios.
“Me veo como al final de un pasillo larguísimo, como a través de un telescopio: ese joven aturdido y desesperado que sube a su habitación y no sabe qué va hacer contra sí mismo. Y de repente se pone el abrigo, adopta otro modo de andar, desentierra del fondo de su ser gestos furiosamente decididos y sale a la calle. Sí, ése soy yo, me reconozco, conozco todos los pensamientos de ese pobre joven de entonces, necio y atormentado, lo sé: de pronto me puse firme, incluso delante del espejo, y me dije: «¡Me río de él! ¡Que el diablo se lo lleve! ¿Por qué me torturo a causa de ese viejo loco?”
La lectura aborda temas como la homosexualidad, la
frustración y la pasión reprimida.
Es una lectura corta, por lo que prefiero no contarles más,
pero eso sí, tengan la seguridad que la historia no los decepcionará.
Espero se animen a disfrutar de la magnífica obra del autor.
¡Besos! 😘😘


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